Un proyecto comienza con la consigna de resolver un problema o resolver una necesidad. Por lo general, se trata de un problema o necesidad complejos, que no pueden ser resueltos por una sola persona. Por esa razón se crean equipos que persiguen colectivamente objetivos específicos.
Hablamos de problemas y no de tareas porque en una tarea, tanto el punto de partida, como el objetivo y la solución, son previsibles; basta con realizarla según las indicaciones recibidas.
Sin embargo, si hablamos de un problema, existen varios factores desconocidos: el punto de partida no es obvio, el objetivo es incierto, el entorno es desconocido y posiblemente cambiante y pueden existir varias formas de solución que hay que descubrir o desarrollar.
El propósito de todo proyecto es por tanto resolver un problema o necesidad:
- El primer paso del ciclo del proyecto es identificar la problemática que puede ser abordada en el proyecto.
- Esto incluye un ‘análisis de necesidades’ porque sólo se puede desarrollar un proyecto efectivo cuando realmente se conoce lo que las personas destinatarias/ clientes quieren.
- Durante el análisis, se acaba comprendiendo que un problema o una necesidad puede afectar de diferentes modos, lo que dará pistas sobre las prioridades.
- Para identificar un problema o necesidad es importante que durante el análisis los alumnos obtengan la información más precisa posible sobre las características, causas y circunstancias.
- Finalmente, será necesario que los alumnos que formen el equipo lleguen a acordar y definir con claridad los objetivos del proyecto.